lunes, noviembre 13

PEQUEÑAS CONSPIRACIONES

En este momento, en distintos lugares, se están tejiendo pequeñas conspiraciones.
Los escenarios son muchos y diversos: pequeñas habitaciones dominadas por el humo, amplios parques con grandes mesas con restos de un suculento banquete dionisíaco como único testigo, camas en las que parejas de amantes comparten un Phillips después de pegarse un polvo machazo (y hembrazo).

Están ahí. Frente a tus ojos. Podés verlos fácilmente rascando un poco la cascarita. En esa ventana que está siempre iluminada cuando acompañás a Marlowe a echarse el último pis de la joranada, en ese teléfono que la viejita del “C” atiende apresuradamente ahogando el primer llamado, en ese kiosco que nunca tiene cigarrillos ni forros. Pero no creo estar contándote nada nuevo. Todos participamos de alguna pequeña conspiración.

Así que, sin más preámbulo, detallo hasta donde se:


- En un departamento en el centro de Rosario, cinco devotos de la iglesia maradoniana ultiman los detalles del atentado contra Judas. Vienen de años de hacer averiguaciones y planes. Ya saben el nombre y la dirección actual de la enfermera que llevó a Diego al matadero luego del partido contra Nigeria. Organizan peñas, kermesses, campeonatos de metegol y distintos tipos de actividades cuyos fondos serán destinados a concretar la venganza. Una comitiva viajará y secuestrará a la persona en cuestión para, tras haberse reventado las fosas nasales, mearla toda al grito de “antidoppingueate ESTA, turra”.

- Florencia y Gustavo son militantes antiimperialistas. Pero les encanta la comida de McDonalds. Además de encontrar delicioso el sabor de las hamburguesas de plástico, les gusta un valor agregado: la adrenalina que les produce el hecho de que alguien los vea entrar o salir del lugar. Pero matan su culpa tomándose mucho tiempo para decidir el menú, como si estuvieran ante la carta del Four Seasons. Elijen un combo, cambian, piden la cajita feliz, le agregan una promoción, la descartan, una y otra vez. Esta conjura tiene un tercer miembro: la amabilidad agresiva del empleado del mes, que realiza cada cambio con la mejor de las sonrisas de su uniforme de trabajo. Hace cosa de un mes, rompieron un recordtomándose media hora en la cola del local de comidas ráidas. Si algún día son descubiertos por sus compañeros de militancia, argüirán que lo que están haciendo es tirar abajo uno de los principales bastiones del sistema capitalista: la eiciencia. Tras su paso por un local de McDonalds, cuesta seguir utilizando el término fastfood.

-En el intervalo entre carreras, Sergio y Jacinto al buffet van a matar su sed y darle el tiro de gracia al tiempo. Luego de analizar las próximas apuestas, comienzan una discusión en voz alta. Así es como Heidegger, Gramsci, Kerouak, Buñuel y Celine, se han hecho presentes en el hipódromo de Palermo. Al ser todos argentinos, cada concurrente tiene una opinión formada sobre el tema en debate propuesto por Sergio o Jacinto. Así que, cuando ya hace tiempo que han dejado el buffet, la concurrencia continúa discurriendo. Una vez lo intentaron en la cancha. Pero hay gente a la que no hay conspiración que la salve.

-La vida no volvió a ser lo mismo para Martín y Agustina después de la primer pepa. Asombrados por el poder que puede despertar un cartoncito de mierda, sintieron que tenían una misión en la vida: dar a conocer al resto de los mortales tamaña maravilla. Comenzaron por su circuito íntimo, tarea que no les opuso mayores resistencias. Sin embargo, al tiempo de comenzar su apostolado, cayeron en la cuenta de que no sería tan fácil con todo el mundo. Ninguno de los dos se anima a afirmar de quien fue la idea. Pero sucedió dos días después del viaje que se pegaron con motivo del primer recital de los Rolling Stones en nuestro país, en el año 1995. Al pasar frente a la catedral metropolitana, sintieron una profunda pena por los devotos que salían de allí. Pensar ni con toda la teca conocerán lo que conocemos nosotros. Hicieron las averiguaciones pertinentes, y dieron con alguien que les puede conseguir un bidón de LSD. Ya tienen la inteligencia casi resuelta. Un sábado por la noche, se meterán en la catedral y bendecirán las ostias con ácido. ¿Verán a Dios los feligreses ese día?


También existen los conspiradores individuales:


-El día que Agustina y Martín concreten su conspiración, José será uno de los primeros testigos. Vive cerca de la Catedral, en la casa que fue de su abuelo, un obrero italiano anarquista llegado al país a principio de siglo. Además de la casa, heredó del nono una misión, que también prosigue su padre. Todos los años, llegado el viernes de Pascua prepara un bruto asado. Comienza desde temprano, para que se haga bien despacito. Cuando la carne está al fuego, abre absolutamente todas las puertas y ventanas, permitiendo que el aroma de su manjar invada las calles. Sin embargo, su conspiración está en decadencia. “En las épocas del abuelo era otra cosa. Los garcas estos se llenaban de odio. Un par de vueltas terminó preso. Pero esos eran otros tiempos. Había un Severino Di Giovanni, un Ramón Falcón. Pero en estas épocas carentes de ideales a todo el mundo le chupa un huevo todo. Además, con lo que cuesta la carne, estoy pensando en darme por vencido”. Esperemos que no lo haga. Todos somos un poco más débiles cuando claudica un idealista.

-En una dependencia de la municipalidad de Avellaneda, César se dedica al Caos. ¿Cómo lo hace? Fácil. Entra a oficinas vacías y se sienta frente a alguna computadora y comienza su faena. Destruye archivos, los cambia de lugar, altera sus nombres o fechas, borra correos electrónicos. Una vez llegó a destruir el disco rígido, perdiendo así, de una vez y para siempre, años de burocracia estatal. Si viene gente a realizar alguna consulta que él puede solucionar, da respuestas incorrecta. “Después la gente putea porque anda todo para el orto. Piensan que es un problema estructural”, explica. Inmediatamente hace la reivindicación de su comando unipersonal. “Mirá que yo no soy un ñoqui que viene sólo a cobrar. Yo produzco desorden.”. Cual John Lennon en “Imagine”, César sueña. “¿No sería mejor el mundo si en cada ministerio, cada secretaría, subsecretaría, prosecretaría, consejo, cámara, comité, comisión, juzgado o lo que mierda se te ocurra hubiera una persona haciendo lo que hago yo?”.

-Cada vez que va a un lugar público en el que hay una tele encendida a la que puede tener acceso, Cecilia se ocupa de cambiar el canal, por lo general enlodado de noticias pedorras o de deportes. Así es que en la cola del supermercado, el nietito de Irene se colgó viendo unas animaciones de Norman McLaren mientras su abuela pagaba el postre de dulce de leche que había ocasionado un bruto berrinche minutos antes.

-También los supermercados marplatenses son víctimas de conspiraciones. Nuestro conspirador se llama Pedro. Su accionar consiste en cambiar las cosas de sus góndolas correspondientes. No tiene en claro porqué lo hace. Pero rompe las pelotas. Claro que muchas veces al repositor. Como descargo, puede decirse en su favor que de todos modos le romperían las pelotas al pobre repositor.

-Lucía se gana la vida vendiendo pochoclos en una cadena de cines en un shopping cordobés. Cuando hay una película en cartelera es una basura inflada por una importante campaña publicitaria, Lucía activa su complot. Agarra unos pochoclos y los come en medio de la proyección haciendo mucho ruido, tose, hace sonar su celular. Nadie que haya visto una película en medio de su accionar puede decir que ha pasado un grato momento. Muchos le cargan la cuenta a una película que, sin conspiración mediante, hubieran disfrutado.


Demoras en el fastfood, televisores que cambian de canal, mercaderías que aparecen en otros lados, misas lisérgicas. No existe un plan magistral ni mucho menos una sincronización. Cada uno atiende su pequeño juego, sin sospechar la gran trama de la que es parte. Las distintas conspiraciones desconocen la existencia de las otras. Quizá un conspirador caiga en la telaraña tejida por otros. Un día César tendrá que buscar su Tocornal en el cajón de manzanas violetas que hablan con la madre de Pedro luego de comulgar en la Catedral, mientras Martín y Agustina puteen contra el municipio luego de hacer tres horas de cola al pedo porque les indicaron mal donde debían hacer el trámite, con el alivio de haber pescado un fragmento del documental sobre John Cunningham Lilly y sus maravillosas cápsulas de aislamiento, antes que el seguridad del lugar vuelva la tele a TyC y las cosas a su supuesto respectivo lugar. Esto debe ser entendido como parte de las reglas del juego. Lo único a lo que hay que apostar es a que ninguna conspiración anule o atente contra otra.

Lenta pero irremediablemente, se gesta el caos.

Un nuevo orden está en camino.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Clap, clap, clap. Aquí tienen otro que se resistía, y miren como se despachó. Bien ahí Manuco, como dijo Holden, la escritura maldita platense.
Confesión: alguna vez (aunque ni metódica ni continuamente) cumplí el rol de César. No voy a decir dónde, porlas dudas, pero ustedes saben.

emebé.

Mariana dijo...

Muy bueno Manuco. Hay que estar alerta, nunca se sabe donde nos cruzaremos con un a conspiración o si alguien descubrirá la que estamos gestando.

Anónimo dijo...

¿Y cuántas conspiraciones han afectado a nuestras vidas sin ni siquiera saberlo nosotros? quizá nunca lo sabremos...
saludos manuco!

silvina dijo...

Cual sera tu conspiracion?...tal vez tu nuevo orden, gran observador . Saludos

Isthar dijo...

No si al final va a ser cierto eso de que peco de ingenua.

Si me pusiera a pensar en la cantidad de conspiraciones que puede haber a mi alrededor, me daría miedo salir de casa por si alguna me incluye ;)

lucia dijo...

lo escribiste vos?

es brillante, buenísimo. me encantó como cada historia narra tan sinceramente esos pequeños atentados al orden, como hay violencia en cada personaje, caos en mínimas dosis que alcanzan aún para que cada vida se llene de sentido con ese pequeño obrar. inclusive anima a la revolución desde cada uno, hace sentir menos inútil, si esas pequeñas cositas se pueden hacer entonces no es vana la famosa lucha contra el sistema... tan actual además, en esta época de desesperanza esos atentados casi en juego son una opción tan interesante!!
hasta se me ocurre un estupendo cortometraje que se podría hacer al respecto... te escribís un guión y lo filmamos?

:)